Genial poema de Julio Rodríguez que descubrí gracias a una amiga y que se ha convertido en uno de mis favoritos....
NARANJAS CADA VEZ QUE TE LEVANTAS
Debería gritar tu nombre a cada paso,
amarrarme a tu espalda cuando inicias el vuelo,
ceñir mis pestañeos al temblor de tus párpados;
debería vivir con tus uñas colgando de mis dedos,
con tus ojos guardados cada uno en un bolsillo,
con tu lengua en mi boca, tus pies en mis zapatos,
tu corazón temblando en mitad de mi pecho.
Debería amoldar a tus sueños mi almohada,
celebrar tus descensos como si fueran fiestas,
trazar con una luz en la pared las letras de tu nombre.
Debería dar gracias a Dios por cada leve
acuerdo de tu tacto; debería
desgarrar el pan duro, amasar tus dilemas,
resolver ser feliz cada vez que regresas a la casa.
Con solo verte cerca, debería abdicar de la tristeza.
Y, en vez de eso, me da, como bien sabes,
por corregirte el vuelo o romperte las alas.
Debería dejar que me dejaras solo y que volaras
con alguien que exprimiera, a los pies de tu cama,
naranjas cada vez que te levantas.
Aquí va otra de Julio Rodríguez que me recuerda a la ausencia de alguien importante...Aunque ese vacío no tenga sentido por ser efímero. Pero claro, hay ausencias que duelen aunque duren 5 minutos...
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tu ausencia
Es una furia, un lamedal, un vértigo,
algo así como un viento
que reseca los labios, un zarpazo
en la boca, un coágulo
de certeza, un desorden.
Es un insomnio inmenso,
un ardor –emisario
de la fiebre–, una especie
de bulto inexplicable, un agujero.
Es una furia,
un lamedal, un vértigo,
una incursión precaria
de la muerte en los huesos,
una violenta niebla inconsolable,
una herida de párpados abiertos.
Es una furia,
un lamedal,
un vértigo.
Julio Rodrígiez